Donde el hortelano se reafirma en la ingratitud de los extremeños con Cataluña y los catalanes

El hortelano no podía imaginar que sus impertinencias en torno a Cataluña y los extremeños tuvieran tan largo recorrido en la maquinaria. Impertinencias de más calibre cree haberlas escrito en esta papelera, por ejemplo, cuando dijo que el problema principal de los extremeños era la merma de capital intelectual causado por la emigración. O cuando afirmó que el segundo problema era el de la baja condición de sus dirigentes. Pues, no. Ha bastado con escribir que los extremeños han tratado con injusticia a Cataluña y a los catalanes, y se armó la marimorena. Y no es que me arrepienta, amigo Tulio, cuando traigo de nuevo la burra al forrajal de Cataluña, que en algo se asemeja a un hierbazal  lo que está ocurriendo en la patria de Pla y de Espriu. Ni siquiera trato de puntualizar aquello que el hortelano opinó de Ibarra y de Monago como incendiarios del independentismo de los catalanes. Si acaso, lo que pretende con esta segunda entrega es ampliar su opinión con otras ideas. Claro que el hortelano se reafirma en la opinión de que Cataluña, en los años terribles del hambre extremeña, nos socorrió dando trabajo y salario a decenas de miles de extremeños. Fíjate, Tulio, que hasta el otro presidente extremeño cuando estaba en la oposición –eso sí después de haber gobernado- dijo una de las cosas más estrambóticas que se pueden imaginar referida a Cataluña y los extremeños. Aquello de que “si Cataluña se independiza, devuelva a las 150.000 personas que nos fueron sustraídas, más sus hijos y sus nietos…” El presidente extremeño argumenta que tuvieron que emigrar porque Extremadura “no les podía dar de comer” y “alguien” decidió que emigraran precisamente a Cataluña. ¡Glorioso, Tulio, glorioso! Como ves, también Fernández Vara ha colaborado a engrosar la antología del disparate respecto a Cataluña aunque el palmarés lo ostenten sin duda  Ibarra y Monago hasta el punto de que se constituyeron en los principales proveedores de la munición españolista frente a Cataluña, aunque la verdad, en el desastre de Cataluña, es difícil distribuir honores, comenzando por Aznar, y continuando por Zapatero y por Rajoy que ha despertado del sueño eterno  hace apenas media hora.

-No pretenderás comparar, amigo hortelano, los errores de “esta parte”, si es que los hubo, con los desastres  y la deslealtad de los “otros”. Situar en la misma balanza, como dices, a  Aznar y a Zapatero, incluso a Ibarra y a Monago, con Mas y Pujol, esa sí que es una injusticia, amigo hortelano.

-No los sitúo, Tulio, y bien lo sabes. Yo me ocupo de los “míos” porque para condenar a los “otros” se me queda corto el diccionario. Conoces mi tesis: la aceleración del proceso independentista llevada a cabo por Jordi Pujol y Artur Mas se debe a su convencimiento de que al fin se iba a poner coto a su larga trayectoria de corrupción. Y te digo más: las fechorías de Puyol y de Mas se conocían en La Moncloa desde siempre. Cuando Puyol llegó a la conclusión que esta vez iba en serio la investigación, y que no iba a suceder lo que le ocurrió con Banca Catalana, pisó a fondo el acelerador para llevarse por delante a todos y cuando digo a todos, no descartes, que, si fracasa el proceso de independencia y terminan sentándose en el banquillo uno y otro, Puyol se encargará de filtrar a la prensa internacional las obras completas de la corrupción en España. Al tiempo, Tulio, al tiempo.

-Pero lo que de verdad nos debiera inquietar no es el destino final de Mas y Pujol, sino encontrar la razón de por qué una masa tan importante de ciudadanos catalanes han seguido la estela soberanista de Artur Mas. ¿Cómo es posible que un partido de gobierno y de equilibrio como era CIU se haya entregado a la locura separatista de sus dirigentes? Mejor dicho ¿qué ha ocurrido para que casi dos millones de catalanes hayan comprado el “boleto” separatista? Y es aquí donde, amigo Tulio, recupero mi interpretación y mi crítica a cómo Extremadura, sus principales dirigentes, se convirtieron en proveedores del más torpe anti catalanismo. Pregunta en Madrid o en Valencia, y con mucha mayor razón en Cataluña, quiénes se han significado más en la gresca anti catalana. Ya verás cómo salen entre los principales los presidentes extremeños. ¡Los que echaron más dialéctica testicular a la candela!

-¡Hombre!, lo hicieron en defensa de las cuentas de su tierra, para  evitar que Cataluña se llevara por delante la política de solidaridad presupuestaria. Acuérdate de lo que sucedió con la polémica sobre las Balanzas Fiscales…

-No me vale el argumento, amigo Tulio. En aquellos tiempos, cuando el maná de los Fondos Comunitarios caía cada noche sobre Extremadura, no estaban en peligro las cuentas de nuestra tierra. Me temo que las bravatas anti catalanas formaban parte de la estrategia de inventarse enemigos o excusas para justificar el fracaso de las políticas de desarrollo en Extremadura

-Mira, te voy a dar un argumento personal que contradice tu opinión. Estás censurando con dureza a Rodriguez Ibarra y recordarás que su problema grave de salud, que le obligó a abandonar la política activa, estuvo en parte provocado por una discusión que esa misma noche sostuvo sobre el problema de Cataluña con su colega socialista Pascual Maragall. Además, las actitudes de Ibarra y de Monago tuvieron y tienen un muy amplio seguimiento en Extremadura.

-Precisamente de eso me quejo, Tulio, de la aceptación que entre los extremeños han tenido los excesos dialécticos de sus presidentes, y de ahí la injusticia que hemos cometido con el territorio de acogida de decenas de miles de nuestros paisanos. Ibarra y Monago han creado un estereotipo (Cataluña contra Extremadura), y los extremeños, de proverbial docilidad con sus dirigentes, los siguieron. Acepto la corrección en cuanto a la seriedad con la que el presidente Ibarra consideró siempre el tema catalán, pero ese accidente personal no invalida mi teoría sobre su incapacidad para entender la historia de los sentimientos nacionalistas, y a las pruebas actuales me remito.  He vuelto a releer en las memorias de Rodriguez Ibarra el pasaje de aquella discusión, que a punto estuvo de costarle la vida, y me reafirmo en su dificultad para reconocer la importancia de la historia y de la cultura como elementos que conforman la sensibilidad de los pueblos. La Constitución y la Transición dejaron sin resolver el problema territorial de España. Ganaron los  del “café para todos”, los “igualitaristas” y ahora estamos pagando aquel error. Más interesante me parece otro pasaje de las relaciones de Pujol con nuestra tierra y que ya nadie recuerda, y fue su viaje a Extremadura en 2001 para inaugurar aquella exposición “Cataluña, tierra de acogida”. La visita a Extremadura, un gesto notable y valiente en aquellos momentos, sufrió avatares que a punto estuvieron de hacerla fracasar precisamente por la postura de Ibarra contraria al traspaso del tramo del 15 % del IRPF a las Comunidades Autónomas. En aquel momento, Pujol todavía abanderaba la imagen del político moderado que facilitaba la gobernabilidad de España. La visita no mejoró, por la desconfianza de uno y otro, las relaciones entre ambas Comunidades. ¡Qué raro que en sus memorias Ibarra ni siquiera mencione esta visita en tanto que se entretiene en otras menudencias! Ni me olvido tampoco del viaje de Pujol en sus tiempos mozos por tierras extremeñas a bordo de una moto para conocer los territorios que estaban llenando Cataluña de emigrantes. Son cosas del pasado, pero ayudan a explicar el presente y probablemente a preparar el futuro.

-De todos modos, no tienes en cuenta el factor más importante de lo que llamas “comprar el boleto separatista”. Te equivocas si piensas que esa masa ingente de independentistas catalanes se mueva por una ideología nacionalista. Más bien actúan por un supuesto agravio que se resume bien en el slogan de “España nos roba”. No hemos sabido rebatir la falsedad de que España, Andalucía y Extremadura muy particularmente, “parasitan” los recursos de Cataluña. Añade además el rechazo de la mayoría de los catalanes al comportamiento político de los dos últimos Gobiernos de España, y singularmente, al Partido que nos gobierna, y tendrás el mapa completo de las razones del desastre político que padecemos. Para muchos catalanes España es la Moncloa, y así nos va.

En esto estaba el hortelano cuando le llegó la opinión de uno de sus amigos recordándole un hecho histórico sucedido en Extremadura en relación con la identidad de los catalanes. Hace más de 500 años, en Guadalupe, el día 21 de abril de 1486, el rey Católico firmó uno de los documentos más importantes de la historia de Cataluña, la Sentencia Arbitral que ponía fin a uno de los conflictos más enconados de su pasado y sentaba las bases de una reforma social a favor de los payeses sometidos al poder feudal.  A medida que el hortelano ha ido leyendo el texto que le envía el amigo guadalupano ha reparado de nuevo en la necesidad de utilizar la “razón sentimental” para restablecer los vínculos culturales e históricos si queremos salir del estado de emergencia que vive España, según se atrevió a confesar el ministro García Margallo, el único miembro del gobierno que parece tener voz propia. Por cierto, Tulio, ¿conocías el origen extremeño de García Margallo? Su bisabuelo era de Montánchez, el general Margallo, protagonista de uno de los más graves incidentes de las guerras coloniales en Marruecos. Pero no hay que rebuscar en los manuales de Historia la relación de Cataluña y Extremadura. La mayor vinculación la tenemos ante nuestras propias narices y en tiempo presente: 180.000 catalanes, según los censos, muchos más en la realidad, nacieron en Extremadura y allí prosperaron y se reprodujeron y no creo que se sintieran muy felices cuando los presidentes de su tierra de origen protagonizaban las “guerras dialécticas” con Cataluña.

¿Qué podemos hacer desde Extremadura para recuperar la relación de España y Cataluña? ¿Es tarde ya? ¿Quién lo sabe? Desde luego nunca es tarde para hacer justicia y manifestar el agradecimiento de los extremeños a Cataluña en el momento en que decenas de miles de extremeños – ¿150.00, 200.000, 300.000?- viven perplejos y desamparados el drama de la ruptura de Cataluña.

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2 comentarios en “Donde el hortelano se reafirma en la ingratitud de los extremeños con Cataluña y los catalanes

  1. Joaquín Martín Pintó

    Querido hortelano, te preguntas que ha pasado para ese enorme aumento de independentistas catalanes, yo pienso que el haber trasladado la educación a las comunidades, con textos hechos a medida de cada una de ellas, ha contribuido mucho a llenar las cabezas de los niños , terreno fértil para sembrar y que arraiguen las ideas con la profundidad que se desee, y que en el caso catalán ha sido mucha. Posteriormente las autoridades de Cataluña se han apropiado de los medios de comunicación mas importantes y la fidelización independentista, por anti española, continúa en la vida de esos jóvenes catalanes . Sin tratar de comparar, Dios me valga, ya lo hicieron los nazis y les salió muy bien. Si dejas que la formación dependa de los índependentistas tendrás una generación de independentistas. Por otra parte querido hortelano no estoy de acuerdo en que haya que agradecer al empresario que te dé trabajo, no es una obra de caridad, es un intercambio de servicios , yo doy y recibo, el agradecimiento no tiene cabída en el mundo del trabajo. Cataluña no recibió extremeños o andaluces como una prueba de solidaridad nacional, sino por ser una mano de obra barata. Y lo que es peor , hoy seguro que muchos hijos y nietos de esos extremeños a los que aludes han votado independentismo. Con carácter general los políticos van ” a lo suyo” pero en el caso catalán es clarísimo tratan de salvarse de los tribunales y eligen el camino mas extremo para ver si en las negociaciones que tendrá que haber, antes o después, se incluye la anmistía de alguno de ellos, esto ya ocurrió con Felipe y Pujol en el caso banca catalana, pero ¡Que te voy a contar yo a ti.! Un fuerte abrazo de este apasionado lector de tus disquisiciones

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  2. Mi amigo “el hortelano impertinente” se extraña del recorrido de la maquinaria por su impertinencia en torno a Cataluña; ¡ya sí que me extraña de ti! Sabiendo lo ávido conocedor de la actualidad política y social de todos los devenires de esta nuestra Hispania, no podías esperar otra cosa.
    A ver si yo fuera capaz de hilvanar algo con sentido para exponer mi parecer. “Se ha juntao el hambre con la ganas de comel”, como se dice por los en rededores de la huerta del hortelano; por una parte la ocultación de todos los despropósitos públicos de los últimos tiempos gestionado por el señor Mas y su corte, con todo sus recortes, más el humo provocado a posta para ocultar la ceniza de debajo de las alfombras, todo eso en Cataluña; si a eso sumamos el “tancredismo” y el tener en primera fila de la platea el problema catalán para no tener que dar gestión de otros tantos recortes y no haber conseguido todo lo prometido por parte de los del foro, ¡pues eso! “más madera” que diría aquel.
    Referente al asunto sentimental extremeño/catalán, yo que en algún tiempo también almorcé las mochetas con butifarra y bebí xibeca, no soy sospechoso de ser anti-catalán, bueno por lo general no soy anti nada, en todo caso soy pro lo que sea, pero no dejo de reconocer que entre todos sea contribuido a hacernos todos un poco nacionalistas, aquí también puedes meter aquellos que lo son más por mor del futbol, incluso el expresidente Ibarra si hubiera nacido catalán sospecho que sería un activo nacionalista (esto es una hipótesis), si a esto añadimos que los políticos metido en “harina campañera” cada uno arrima el ascua a su sardina, pues luego se escucha aquello de “los cullones” y lo de los “unos contra los otros”.
    No quería yo ser ni mucho menos extenso, pero por no cansar a tus lectores que además encontraran la diferencia entre el uno y el otro, te emplazo a seguir con el tema bajo el chamizo de tu huerta.
    Termino reconociendo que ellos, Cataluña, encobijó a muchos “cutainus”, pero ellos también han llegado a donde ahora están por el sudor de los “charnegos”; ¿Cuánto tiempo transcurrió desde sus primeras autovías a nuestra primera A-5? Responsable nadie, culpables todos.
    De cualquier manera amigo hortelano, los extremeños nunca vamos a ser responsables de los desaguisados de los catalanes, como es posible que un partido como CIU y unos políticos como Pujol y Mas se puedan poner de acuerdo con la CUP? No me atrevo a hacer lucubraciones, ahora bien, un solo objetivo tiene cabida en tal despropósito. Y Fondos Comunitarios hemos recibido todos, unos para el PER, otros para las paradas ecológicas, otros para programa INTERRET, algunos para los altos hornos y carbón; en fin que seguimos.
    ¿Qué podemos hacer para recuperar nuestra relación? Esperar al nuevo año.

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