Razones por las que los extremeños guardan silencio, y algunos hasta sienten vergüenza, de sus paisanos los Conquistadores

 

Hace un tiempo, al hortelano se lo llevaron a una tierra distante y muy diferente a la de su parroquia. Tan diferente que un domingo le dio por hacer turismo religioso: ahora a misa de los católicos, ahora a los Adventista del Séptimo Día, y luego a la iglesia de los Puritanos en la colina de los arces dorados, y no pudo completar su periplo devoto con la sinagoga porque de pronto reparó que, los domingos, los judíos no rezan, y, si rezan, lo hacen en privado. No, Tulio, allí no había mezquitas, que, si las hubiera, lo mismo se despoja de los zapatos y le traducen los versos del Corán. El caso es que, otro día, al hortelano lo llevaron a tomar café con otras dos personas y fue allí donde sucedió lo que te cuento, sin que ello parezca presuntuoso. El hortelano le preguntó a una señora allí presente “y tú de dónde eres”. Y como le dijera que de Santiago de Chile, el hortelano volvió a preguntarle: ¿quién fue el fundador de Santiago y primer alcalde de tu pueblo? Y como no lo supiera, el hortelano le espetó lo siguiente: pues el fundador de tu pueblo era de mi aldea, en Extremadura, España. Se llamaba Juan Dávalos Jufré. Y cuando aquella dama se repuso de la sorpresa, repitió la misma pregunta y con la misma ceremonia a la siguiente comensal. Como ella le dijera que de La Paz (Bolivia), pero que desconocía quien fuera el fundador de su ciudad,  el que escribe va y le dice que el fundador era de mi aldea, Alonso de Mendoza. Fue un momento glorioso, como si su remotísima aldea hubiera parido al mundo entero. Tan sorprendidas quedaron aquellas dos mujeres, por cierto cultas y encantadoras, que si hubiera habido una más, seguro  que el hortelano habría repetido lo que el día antes hizo con el conductor del bus turístico del pueblo grande: ¿Eres de Cuba?No de Higüey, de República Dominicana.  ¡Amigo!, ahí te esperaba yo! O sea del pueblo de la Virgen de Altagracia. Y como el autobusero mostrara su extrañeza, el hortelano le endosó con toda la razón aquello “de mi pueblo!”, la patrona de mi pueblo; la llevaron mis paisanos hace más quinientos años.

 

Tranquilo, amigo Tulio, que no voy a darte la murga aldeana, que sabes bien que este hortelano no va por las calles como aquel mi amigo en un bar de la glorieta de Bilbao, que batió palmas y preguntó: “a ver quién es aquí extremeño”, y comenzaron a salir paisanos como los conejos, antaño, de las madrigueras. No, el asunto es más serio y es que cuando he dado de mano de sulfatar los naranjos de cochinilla -¡vaya peste, todos los naranjos del pueblo, infestados!- , ha cogido el papel del día y ha leído la crónica en la que se cuenta que los guatemaltecos han sepultado clandestinamente los restos de Pedro de Alvarado, el conquistador extremeño, acusado de genocida de los indios chichimecas. Lo mismo que ocurrió no hace mucho con Hernán Cortes y con Pizarro y con Orellana, Valdivia, Hernando de Soto, Paredes, etc., etc., toda una pléyade de descubridores/conquistadores, como nunca los hubiera en la historia de España. ¿Quiénes fueron y de que condición o calaña? ¿Gente sanguinaria? ¿Gente horrenda? ¿Gente depravada? ¿Exterminadores de pueblos y razas? Respondan las gentes con conocimiento e inteligencia: historiadores antropólogos, sociólogos. Absténgase de opinar, al menos en este tercio, los demagogos y gente indocumentada. Nuestros conquistadores ¿cometieron más salvajadas que los colonizadores de Nueva Inglaterra, que los holandeses del rio Hudson, que los franceses en la Martinica, que los belgas en el Congo, que los británicos, portugueses, holandeses en el capítulo más despreciable de la humanidad, los traficantes de esclavos, que los propios emigrantes americanos exterminando a los indios en el Oeste, y más modernamente los colonizadores de África? ¿Cortés fue más cruel que Alejandro Magno, más que Julio César? Suponiendo que toda Conquista y Colonización, vistas a siglos de distancia, tuvo rasgos de violencia y crueldad, ¿por qué ese ensañamiento con la memoria de los conquistadores extremeños?

Recordarás, Tulio, que últimamente se ha producido una cascada de anatemas sobre los conquistadores, hasta el punto de que nadie/nadie se ha atrevido, no digo a defenderlos, sino  a señalar la frivolidad de los improperios sectarios e ignorantes. ¡Callan los cátedros de escalafón, callan quienes cobran por mantener el prestigio de los extremeños! No un historiador, no un profesor universitario, no un gestor de los asuntos culturales, sino un catedrático de urología, extremeño, nacido en Salvaleón, hombre culto y cultivado, ha sido el único en reflexionar sobre el papel  de los conquistadores extremeños en el Nuevo Mundo. Se ha atrevido a diferenciar lo que fue la conquista y lo que fue el hecho colonizador, el valor histórico del mestizaje desde los albores de la Colonización en toda la gama de comportamientos, desde el más humano y familiar al religioso y cultural, y la ingente tarea de creación de hospitales también “para indios y naturales”. El hortelano recuerda haber leído el homenaje de su amigo del alma de Campanario narrando la aventura heroica y justiciera de los Doce Apóstoles salidos del convento Belvis de Monroy, y las tres decenas de franciscanos descalzos de mi aldea que hicieron caridad y socorro en una epopeya fantástica que muy pronto va a editar mi otro amigo el caminero, un salmantino reconvertido en extremeño  (¡otro que no es historiador, pero tanto o más documentado que si lo fuere!) Por cierto, ¿qué hacen los del departamento de Historia de América de la Universidad de Extremadura? Nada, amigo Tulio, nada y muy poco. Creó que no hace mucho murió el titular del departamento. Ha pasado el tiempo y no han cubierto la plaza. ¿Qué más da? Otro por cierto: ¿cuántas investigaciones ha alumbrado el citado departamento de Historia de América? Hagan la prueba: tecleen en la maquinaria: “Universidad de Extremadura, área de Historia de Iberoamérica”. Repóngase cuanto antes del disgusto.

Parece que los extremeños hemos seguido al pie de la letra la consigna de “descabalgar a los conquistadores” y a ver ahora cómo, dóciles y sumisos que somos, sabremos reivindicar la memoria de quienes inventaron el mestizaje, llevaron la civilización y la cultura, la medicina, la música, el arte, la arquitectura, a todo un Continente. Y debemos también examinar en su contexto los excesos y los desmanes cometidos por algunos  de nuestros conquistadores y descubridores. Los extremeños sentimos vergüenza y sonrojo histórico de aquellos que descubrieron un mundo nuevo. ¡Cómo si nos sobraran héroes y personajes en una tierra más bien necesitada de referencias importantes! Convéncete, Tulio, nuestros dirigentes no han superado el estigma franquista de aquello de “somos los hijos del gran Pizarro, los hijos somos de Hernán Cortes y en nuestro pecho noble y bizarro…” Con los Conquistadores, como con tantas otras cosas, o no llegamos o nos pasamos…

 

-Mira, amigo Tulio, cuando este hortelano se reencarne en una persona de principal, una de sus primeras decisiones será la elaboración de un Plan Estratégico de Rescate de la Memoria Histórica de los Descubridores Extremeños. El hortelano comenzaría por nombrar un comité de sabios y expertos en la historia de América. Y le pedirá que el Plan contenga estos tres capítulos: a) fomento del estudio de la historia de América en relación con los Descubridores extremeños; b) fomento de las artes y de la cultura relacionada con el Descubrimiento; y c) aprovechamiento social y turístico en relación con el Descubrimiento y conquista de América.

-¿Y quién te iba a pagar la fiesta, amigo hortelano?

-Me han dicho que con detraer un 3% (¡vaya, hombre, me ha salido el mismo porcentaje que los dedicados a la corrupción!) de los recursos extremeños aplicados a la cultura y al entretenimiento, tendría de sobra para hacer de América el gran argumento de la regeneración y de la autoestima de los extremeños.

 

El hortelano recuerda todavía la cara de sorpresa de aquellas dos señoras a las que descubrió un día, lejos, muy lejos de la huerta (en las proximidades de una calle con el nombre, precisamente, de Orchard Drive) el origen de dos ciudades, dos enormes metrópolis, fundadas por gentes de su aldea. Como lo puede hacer cualquier extremeño que cruce el océano, y se asombre de cuán grande es la huella extremeña en América. ¿Es posible que esa grandísima epopeya la realizaran gente sanguinaria y depravada, sobre la que sus paisanos actuales guardan un silencio ominoso?

 

 

Postdata. Recojo el guante, amigo Tulio, los libros sobre la opinión de viajeros y escritores en relación con Extremadura es más amplia de la que el hortelano consignó en su comentario anterior.  Junto a la Pecellín y a la de la Delegación de Cultura del año 1954, he de añadir la estupenda edición de la Editora Regional de Extremadura con el título de “Miradas sobre Extremadura”, con textos de Antonio Colinas, Luis Alberto de Cuenca, Martín Garzo, Andrés Trapiello…, con dibujos de Pedro Gamonal y Salvador Retana. ¡Estupenda edición, probablemente ideada por Álvaro Valverde, amigo de este escribano y uno de los poetas importantes que ha producido esta tierra! Y añadiría, para completar el escaparate de opiniones foráneas sobre Extremadura, los dos volúmenes editados por la Diputación de Badajoz sobre los viajeros ingleses por Extremadura y sobre todo la edición pionera de María Dolores Maestre, “12 viajes por Extremadura de los viajeros ingleses”, publicado con dineros de ¡Caja Salamanca! Y lo que el hortelano no se explica es por qué se soslaya la visión tenebrosa que sobre Extremadura escribió Mariano José de Larra en 1835 y que está a disposición de cualquiera en la maquinaria. Larra, de origen extremeño. Su madre, nacida en Villanueva de la Serena, y su padre, médico militar en Cáceres. En cuanto el hortelano haga cosecha, lo mismo se pone a emborronar un cuaderno con este nombre: “Así nos ven y así nos vieron…”

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2 comentarios en “Razones por las que los extremeños guardan silencio, y algunos hasta sienten vergüenza, de sus paisanos los Conquistadores

  1. José Iglesias Benítez

    Es verdad, querido hortelano, lo que dices. ¿Quién reivindicará de una vez por todas el papel de España entera y sobre todo de Extremadura, en la conquista y colonización de América?. No fuimos peores que otros y en la mayoría de los casos, mejores. ¿Hemos olvidado al padre Las Casas, defendiendo a los Indios?
    La gesta inmensa de la conquista debe ser entendida con la grandeza de sus hazañas, con la heroicidad de sus hombres y mujeres (también hay que reseñar el papel importantísimo de éstas) y con el valor de mestizaje.
    Que las civilizaciones se imponen con sangre es bien sabido, pero todas. Y al final queda un hombre nuevo: un idioma que capacita el pensamiento y lo transmite, unos valores y una forma de ver el mundo. Se formó así la civilización occidental gracias a Roma y el latín, y se exportó a América gracias a España y el castellano. Y en ese contexto, Extremadura, claro. Enhorabuena. Sigue con tus impertinencias tan necesarias.

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  2. Muy bueno.Ya va siendo hora de que reveindiquemos lo nuestro.Nuestro quehacer en America y aquella gesta ingente que llevaron a cabo nuestros antepasados….conquistadores, misioneros,porqueros….y todos juntos,heroes w fundaron un nuevo mundo,un anexo de Europa y su civilizacion romana y cristiana…..española!!

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